La Foto de 1938: Un hilo invisible que une dos generaciones

Adriano Ochoa fue el padre de Javier Ochoa. Cuando se fue, Javier apenas tenía veinte años y decidió estudiar enología y dedicarse al vino para hacerse cargo del negocio familiar. Años más tarde nació su primera hija, actual enóloga de la bodega, a la que llamó Adriana en recuerdo de su padre.


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