Aceite de oliva virgen de Bergara, oro líquido guipuzcoano

Si no fuera porque se ve a la derecha la peña de Udalaitz, y la sierra de Aitzkorri a la izquierda, la estampa bien podría recordar a una localidad del sur. Pero no hace falta viajar a Jaen para ver crecer saludablemente olivos. En el caserío Altuna, en un idílico paraje del barrio Angiozar de Bergara, han hecho realidad lo que hace poco más de una década parecía una aventura sumamente arriesgada. Sobre una basta extensión de 25.000 metros cuadrados crecen sanos, y dan su fruto, más de 800 olivos. Los retoños fueron comprados en Laguardia. Dice el refrán que la cocina sin aceite de oliva es como un cuerpo sin alma. El matrimonio formado por Alberto Etxagibel y Lia Altuna, junto a sus dos hijos, trabajan para que nunca falte.


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